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Daily Flower
4/28/2026, 11:57:15 PM

A Flower in the Space 🌸

Una historia hecha por Memy (Tamara) — capítulo único

Esta es la historia que Memy creó como manga para mí. La guardo acá con todo el cariño para que se pueda leer desde cualquier dispositivo. Página 1 de 6.

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Página 1 del manga A Flower in the Space, hecho por Memy

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La historia original 🌹

Escrita por Memy (Tamara Diaz Sanz, @aflowerinthespace)

En un mundo donde ya no quedaba nada de lo que conocemos, destruido completamente por la humanidad, ya no existía la esperanza. El planeta tierra había perdido a todas sus especies, ya no había animales, no habían árboles y ni existían las flores. Lo único que quedaba eran escombros de lo que alguna vez había sido una civilización que llevó todo a la ruina por su extremo egoísmo.

Sin embargo, un hombre joven había logrado sobrevivir, ¿era inmune a todo? ¿era especial? Inclusive podía volar a gran velocidad, era un astronauta que desde el derrumbe del mundo nunca pudo volver a quitarse su traje. Sin embargo él no consideraba ser afortunado, por el contrario, para él era una desgracia vivir en los desechos que había quedado de lo que alguna vez fue su hogar. Vivía desoladamente caminando por el mundo con sus reservas de agua y oxígeno. No. No vivía, sobrevivía y sus días, sin motivación cada vez se volvían más y más pesados.

Ya que sus reservas no iban a durar por siempre, decidió abandonar al planeta tierra, lugar que le producía una extrema rabia y tristeza. Prefería morir en el más allá, en el espacio.

Comenzó a volar, a la deriva, sin encontrar nada y cada vez sus ilusiones se apagaban cada vez más.

Cuando ya no soportaba más la desesperanza e incertidumbre, decidió finalmente quitar su casco y apretado traje para darle fin a su sufrimiento, no obstante, a lo lejos ve algo que brilla de forma tenue por pura casualidad, eso captó su atención y por última vez, decidió ver de qué se trataba.

Al verle, no sabía si estaba alucinando o imaginando cosas. Sus ojos lagrimearon de la emoción, se trataba de una pobre y pequeña flor semi marchita, que todavía vivía ¿Pero cómo? ¿Qué hacía una flor en el espacio? Hacía muchísimos años que había visto a la última en el planeta tierra. Era una rosa roja que cada vez estaba perdiendo más sus colores y su vida y también se encontraba a la deriva, como él. Pero aún marchita y apenas con vida, él quedó cautivado por la belleza de volver a ver una flor cuando ya no existía ninguna en la faz de la tierra.

El astronauta pensó en cómo podía ayudarla, era lo único que quería, se había vuelto su motivación, antes de morir quería poder ayudar a la flor, pensaba en cómo podía darle vida nuevamente. Lo primero que intentó fue darle sus reservas de agua, no necesitaba quitarse su traje para dársela, mejoró un poco su brillo y su color, pero aún parecía sin vida y donde se encontraban no había luz solar que la iluminara.

Él sabía lo que tenía que hacer, debía llevarla a la tierra de alguna manera, aunque le costará su vida. Las reservas de oxígeno eran cada vez menores y le preocupaba no llegar a tiempo.

Sostuvo delicadamente la flor, y la protegió mientras volaba lo más rápido posible hacia la tierra. Durante el vuelo el astronauta no paraba de hacerse preguntas. ¿Cómo había llegado la flor hasta ahí? ¿Cómo se sostuvo con vida tanto tiempo entre tantas adversidades? Los vuelos parecían rápidos pero duraban días respecto al tiempo de la tierra, por lo que cada vez sentía más y más apego por la flor, a la cual cuidaba con todo su ser. Incluso llegó a pensar en que la amaba, porque nunca había sentido algo así por algo o alguien más. Él deseaba poder hablar con ella, saber su historia, conocerla, pero claramente era imposible y eso le apenaba, pero no importaba porque no la necesitaba, sólo la amaba.

Al acercarse a la tierra, empezó a notar que la flor cada vez se marchitaba más. El astronauta entró en pánico, no entendía por qué, luego se dio cuenta que el oxígeno de la tierra era extremadamente tóxico inclusive para la flor.

Al aterrizar y verla muriendo, no podía soportarlo, no podía soportar perder lo único que le había dado tanta felicidad y esperanza aunque haya sido por un breve tiempo. El creía que al menos, por una última vez, la rosa necesitaba y debía florecer.

Ahora ya tenía la luz solar, y las reservas de agua, solo le faltaba el oxígeno puro.

El astronauta sin dudar, quitó su casco con oxígeno y lo colocó sobre la flor. El costo era su muerte. Mientras veía el atardecer y sentía la brisa del viento mortal en su rostro después de tantos, tantos años, su cabello se movía, y sus manos sentían la calidez de la rosa por una última vez. Sentía paz después de tanto tiempo, pero él ya estaba condenado. Encerró a la rosa en el vidrio de su casco, rogando por la esperanza de verla florecer gracias al oxígeno que quedaba, pero no era suficiente, no lograba florecer.

El astronauta se recostó en el piso esperando su muerte, abrazó con todo su amor y afecto al casco transparente que envolvía a la flor, con lágrimas en su rostro, ya que todo su intento de ayudarla había sido en vano y no podía salvar siquiera a lo único que había querido en su vida…pero entonces, en ese momento de a poco la rosa fue tomando forma, sus pétalos se volvieron firmes y se abrieron cada vez más, su color se había vuelto el rojo el más intenso y brillante, había logrado florecer. ¿Qué era lo que faltaba para que floreciera? No era sólo el sol, el agua ni el oxígeno, fue el amor del astronauta.

Se cerraban sus ojos lentamente mientras respiraba el oxígeno tóxico, pero aún en su muerte, era su momento más feliz, ver florecer lo que más amaba, lo que más había cuidado en su vida. Sus ojos mientras se encerraban, lagrimeaban de emoción y tocaba el vidrio que lo separaba de la flor más bella y única que había visto. Deseaba poder tocarla por última vez en su estado más bello, pero solo protegía el vidrio para que ella lograra vivir lo máximo que pudiera. Pero para el asombro de él, el vidrio se fue rompiendo de a poco, se asustó, no era posible ¿qué estaba pasando? Se rompió el casco por completo ¿Acaso era la flor que quería y hacía esto? Y entre el brillo de los vidrios y el atardecer, la rosa cayó en su mano. El astronauta sonrió porque supo que la flor quería lo mismo, estar a su lado, tambien lo amaba, tocó sus pétalos en el estado más bello mientras nuevamente empezaban a marchitarse. Ambos se apagaban y morían juntos, y en su último respiro, abrazó con todas sus fuerzas a la flor, cual desprendía sus pétalos que volaban con la brisa del viento.

Podemos sobrevivir por mucho tiempo, pero la única forma de VIVIR es encontrar el amor.

Dedicado a tí Toti, mi astronauta.

Sobre esta obra

A Flower in the Space es una obra original de Memy (Tamara Diaz Sanz, @aflowerinthespace) — tanto el manga como el texto narrativo. Lo guardo en este sitio porque cada viñeta y cada palabra son parte de la historia que escribimos juntos.

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